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Casi todo lo que gano lo invierto en el desarrollo de mi propia carrera.

Con más de diez años de trayectoria como solista, Jorge Rojas vive un presente muy intenso como un artista integral, que ha sabido tomar las riendas de su exitosa carrera. El ex integrante de Los Nocheros empezó a editar sus discos de forma independiente —sin el apoyo de una gran discográfica— en 2012, y ahora ya cuenta con una suerte de imperio: en Anisacate, una villa serrana ubicada a 43 kilómetros de la capital de Córdoba, construyó su casa, su propio estudio de grabación y hasta un teatro para 200 personas. Desde allí funciona la base de operaciones del cantante, que va desde la grabación y edición de los discos hasta la organización de los grandes shows. "Casi todo lo que ganamos lo invertimos en nuestra actividad", dijo Rojas en charla con Escenario. "En vez de comprarnos un auto compramos una serie de micrófonos", agregó entre risas. El dueño de hits como "No saber de ti" y "Búscalo en tu corazón" llega hoy a Rosario para presentarse, a las 21, en el Centro de Convenciones del City Center. En el recital recorrerá toda su carrera solista, antes de embarcase en la preproducción de un nuevo álbum de estudio.

—¿Qué balance hacés de tu trayectoria como solista? Porque fue una apuesta que empezó con mucha incertidumbre...

—Cuando vos hablás de música no hay nada seguro (risas). Yo no sabía qué iba a suceder con mi primer disco solista ("La vida", de 2005), pero tenía la certeza de que yo había puesto todo lo que había aprendido hasta ese momento, como compositor y también para desarrollar un espectáculo. Ese disco por suerte tuvo un contacto muy grande con la gente, y es lo que me permitió despegar en mi etapa solista.

—En Anisacate hiciste tu propio estudio de grabación y un teatro. ¿Cómo nació esa iniciativa?

—Tiene que ver con crear espacios propios de trabajo. A medida que uno va transitando este camino te das cuenta de todas las cosas que te hacen falta. Y nosotros hicimos hincapié en las inversiones y el desarrollo de nuestra carrera. Los músicos pasamos muchísimas horas dentro de los estudios de grabación, entonces el primer objetivo era tener un estudio propio. La aparición de Internet y las bajadas musicales derrumbaron a las grandes compañías discográficas, que eran las que sustentaban el trabajo en un estudio. Muchos de los artistas que estábamos en compañías y después quedamos independientes, nos quedamos sin la posibilidad de acceder a un gran estudio de grabación. Entonces empezamos a juntar las herramientas para trabajar en casa, con la mejor tecnología. Después también nos concentramos en el montaje de los shows y los ensayos. Al principio usábamos salas de ensayo, pero después necesitamos lugares más grandes, para experimentar con el campo audiovisual, las pantallas y las luces, que son fundamentales en los shows. Nosotros no tenemos un teatro. En realidad es un galpón, donde hay un escenario y pusimos butacas para poder apreciar los ensayos desde el lugar del público.

—Por todas estas iniciativas, ¿te considerás un pequeño empresario?

—Nosotros tuvimos que aprender todas estas cosas a la fuerza. En el pasado la industria de la música se encargaba de todo. Hasta no hace muchos años el artista sólo necesitaba firmar un contrato con una compañía y allí se te solucionaban los problemas, porque las compañías tenían directores, departamento de marketing, de publicidad, creativo, etc. Pero con la llegada de las bajadas por Internet esa industria quebró y quedó muy poco. Entonces los mismos músicos tuvimos que aprender cómo hacer, distribuir y promocionar un disco. Los músicos tuvimos que formar a nuestra propia gente. Nosotros tenemos una empresa casi familiar: yo hago la parte musical, mi hermano Juan María se encarga de tender lazos para poder tener un sponsor, mis hijos también trabajan y tuvimos que formar a personas para la parte técnica, para salir de gira. Armamos una estructura independiente en cada área de producción. Para mí es un momento de adaptación a todo: a la comunicación, a las redes sociales, al management. A nosotros, que pertenecemos a otra generación, se nos hace difícil. Los chicos que hoy salen cantando ya nacen en un mundo digital. Yo tengo que estar aprendiendo permanentemente.

—El haber tenido orígenes muy humildes, en el Chaco salteño, ¿te impulsó a ahorrar, a cuidar la plata?

—(Risas) Yo soy muy malo para estas cosas. Lo que sí sé, y siempre estoy pregonando a mi equipo, es que, en vez de estar comprándonos un auto, que compremos una serie de micrófonos, que invirtamos en lo que hacemos. Si vos venís a nuestro complejo vas a encontrar el estudio de grabación, una sala de ensayo y hasta un taller para nuestros propios colectivos de gira. Imaginate que son dos micro de gira y 20 personas para preparar cada concierto. Quizás fue la información que recibí de mi familia: en el monte hacemos eso, cada uno se encarga de algo para colaborar con la actividad grupal. Y ahora, casi todo lo que ganamos lo invertimos en nuestra actividad, que es la música.

—¿Qué trabajo hacés con tu fundación, Cultura Nativa, en el Chaco salteño?

—Nosotros trabajamos en la zona de Santa Victoria Este, en el norte de Salta. Es una región muy compleja porque allí conviven siete etnias distintas, y no es fácil de integrar. Además la realidad de los pueblos originarios sigue siendo igual que hace cientos de años, y en nuestro país no hubo acciones del Estado, en toda su historia, que tendieran a solucionar esta problemática de integración. Estos pueblos se quedaron muy al margen, y con sus recursos naturales destruidos. Para nosotros la educación es muy importante. Nuestra fundación otorga becas de estudio, y ya devolvimos chicos profesionales al lugar. Este año 20 chicos reciben becas, y estudian en diferentes lugares del país. También atendemos la salud. Armamos grupos voluntarios de médicos, con programas clínicos y quirúrgicos. Ya se operaron 500 personas gratis. Nosotros hacemos la logística y la transportación, porque conocemos bien la zona, que es poco accesible. Hay meses completos en los que no estoy cantando porque estoy dedicado a este trabajo, que demanda mucha atención. Por suerte hemos cumplido con muchos objetivos.

—En una nota dijiste que ahora te cuidás más en las giras, que no tocás tan seguido. ¿Cómo vivís el paso del tiempo?

—Me voy adaptando a lo que físicamente puedo hacer. Hoy no tengo la misma recuperación que tenía antes, y hay que aceptarlo. Yo no escuché a nadie decir que le gusta envejecer (risas), porque la edad te empieza a pasar factura. Pero hay que mediar entre lo que uno quiere hacer y lo que puede hacer. En eso trato de ser consciente a la hora de trabajar, que mi equipo y yo trabajemos seria y responsablemente, que no hagamos más de lo que podemos para estar enteros. Cuando uno sube al escenario la gente espera todo de vos. Yo trato de estar bien para ese momento, para brindarme por completo.

La relación con Los Nocheros: luces y sombras

A fines del año pasado, Jorge Rojas y sus ex compañeros en Los Nocheros Mario Teruel y Rubén Ehizaguirre tocaron juntos después de 12 años en el Teatro Provincial de Salta. El próximo viernes Rojas se presentará en Cosquín, y tres días antes Los Nocheros cantarán en el mismo festival. "He mantenido relación con Rubén, que es una relación de toda la vida. Somos casi como hermanos. Nunca perdimos el contacto y hemos logrado superar la separación. Creo que debe tener que ver con lo afectivo", dijo el cantautor con respecto a sus ex compinches. "También con Mario tengo un poco de contacto. Con algunos he logrado superar la etapa de la separación y posteriormente sentirnos bien, y con otros no", reconoció, en clara alusión a Kike Teruel.

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